El fenómeno, una granizada singular, tuvo lugar en una línea de SSE a NNE que comenzó en el entorno de Medina del Campo y Pozal de Gallinas (VA) y finalizó al este de Medina de Rioseco, aunque los granizos de mayor tamaño se encontraron en zona despoblada próxima a La Mudarra y Villalba de los Alcores.
A las 21:00 horas, una zona de abundante actividad convectiva situada entre Arévalo (AV) y Medina del Campo (VA) originó una célula de tormenta muy activa que rápidamente se organizó adquiriendo características de supercélula anticiclónica, dejando inicialmente una fuerte granizada con granizos de hasta 4cm en las inmediaciones de Pozal de Gallinas (VA). Esta supercélula comenzó a tener una propagación anómala hacia el norte-noroeste alimentándose de un flujo débil de noreste en superficie y comenzó a mostrar una RFD (descendencia del flanco trasero) a partir de las 21:30. Destacaba por una importante actividad eléctrica (visualmente más de 30 descargas por minuto) que se hizo muy evidente a las 22:00 horas cuando el mesociclón pasó a unos 10km al oeste de Valladolid. Posteriormente se internó en el páramo de Villanubla dejando granizos de más de 2cm de diámetro en una trayectoria de entre 3 y 5 km de ancho, alcanzando los 5cm a unos 2km al oeste de Villalba de los Alcores (VA) sobre las 22:30. A partir de esta hora, la tormenta realizó un ciclo, reemplazando el mesociclón original que empezó a colapsar por uno nuevo, en este periodo aumentó el área afectada por la lluvia y el granizo, pero este disminuyó de tamaño. También provocó fuertes vientos por los efectos que se podían apreciar en los árboles, con algunas ramas rotas. Pasadas las 23:00 horas el nuevo mesociclón también colapsó y la tormenta perdió las características supercélulares completamente, siendo absorbida por un sistema de tormentas que crecía al oeste, limitando con la provincias de Zamora y León. La tormenta se desplazaba rápidamente hacia el norte-noroeste y tuvo una duración aproximada de 2 horas en las que recorrió algo más de 75 km antes de disiparse. Destacaba el sonido que producía al acercarse: al margen de los truenos, la cortina de granizo generaba un ruido creciente que recordaba al estruendo de fondo de un tren de mercancías. Era posible escucharlo desde varios kilómetros 2 o 3 minutos antes de que la granizada llegara al punto del observador.
© AEMET. Autorizado el uso de la información y su reproducción citando a AEMET como autora de la misma. La información aquí contenida no puede utilizarse con fines administrativos o legales | ![]() Nota legal Accesibilidad Web |